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La US busca alianzas con otras universidades para destacar en investigaci贸n

La Hispalense lidera la creaci贸n de un instituto andaluz de Matem谩tica junto con Granada y tramita otro de Ingenier铆a Inform谩tica con la misma vocaci贸n
Mi茅, 09/08/2017

Conseguir un solo euro público o privado para financiar un proyecto de investigación requiere de un esfuerzo titánico. La competencia es más dura que nunca y obliga a las universidades a alcanzar niveles de excelencia nunca antes conocidos. En esa carrera está la Hispalense, que ha apostado de lleno por la creación de institutos de altísima especialización para reforzar aquellas áreas en las que destaca y lo hace de la mano de otras instituciones andaluzas. No es casualidad que en los dos últimos cursos haya mejorado de forma considerable su puntuación en los ranking internacionales. Conseguir una buena posición o simplemente figurar en este tipo de medidores es hoy una condición fundamental para acceder a nuevas líneas de inversión que permitan seguir generando conocimiento y prolongar las carreras de los investigadores.

La Universidad de Sevilla tramita actualmente tres institutos de nueva creación y lidera un cuarto, de carácter andaluz, que será compartido con Granada. El último de ellos, dedicado a la economía y los negocios, fue aprobado en el consejo de gobierno del pasado 20 de julio, con el fin de que pueda echar a andar en el menor tiempo posible. La oferta se duplica así en un tiempo récord, como confirma el vicerrector de Investigación de la US, Julián Martínez, que ha sido uno de sus precursores. Según explica a ABC, «actualmente contamos con cuatro que ya funcionan con bastante éxito: el Instituto Universitario de Matemáticas, que se integrará en el andaluz, el de Arquitectura y Ciencias de la Construcción, el García Oviedo, de Derecho y el de Estudios en América Latina, que se gestiona de manera conjunta con la Pablo de Olavide».

En lo que respecta a su naturaleza, también deja claro que estos centros del saber no deben ser considerados como entes aislados dentro de las instituciones, «nacen con vocación interuniversitaria», señala Julián Martínez. «En el sistema público tenemos claro que la unión es fundamental para poder competir», explica, tras considerar que «no hay forma de ser líder en ninguna materia por uno mismo ni de destacar en el ámbito internacional». Abierta sigue aún la propuesta para el órgano de Ingeniería Informática, que tiene la mano tendida a Granada y Málaga para crear otro instituto andaluz.

El vicerrector insiste nuevamente en esa necesidad de cooperación, «que es más importante entre instituciones de la misma región y pertenecientes al mismo sistema que entre colaboradores de fuera».

La nueva oferta
Los nuevos estarán especializados en Ciencias de la Educación, Ingeniería Informática y Economía y Negocios y están todavía pendientes del informe favorable del Consejo Social y de la Junta de Andalucía. Una vez cuenten con todas las bendiciones, podrán funcionar en sus facultades de origen. «Tanto los institutos de investigación como las unidades de excelencia, que también vamos a crear, tienen un proceso de tramitación que puede tardar entre un año y año y medio», explica.

El profesor Martínez aclara que «la Universidad de Sevilla es puntera en estas áreas, en las que existe una masa crítica de investigadores, que además cuentan con publicaciones de alto impacto y prestigio internacional». Sin embargo, su trabajo se diluye sin un órgano específico que les permita posicionarse mejor a la hora de concurrir en convocatorias nacionales.

Patentes
El alto número de patentes que ha presentado o en las que participa la Hispalense es otro de los motivos que motivan esta apuesta por la investigación. La institución sevillana es la tercera en número de registros dentro del ámbito nacional. Entre 2005 y 2016 ha tramitado un total de 400, con un importante impulso en los últimos años, como muestran los datos de la Oficina Española de Patentes y Marcas. En el ámbito internacional roza las 200 desde 2011.

Ante tal inminencia, los nuevos centros comenzarán a funcionar en las mismas sedes en las que se imparten los grados, con las miras puestas en que en el futuro dispongan de instalaciones propias. Esa es, al menos, la aspiración de este catedrático de Física, y así consta en las memorias de cada uno de los institutos que se han presentado ante los miembros del consejo de gobierno de la US.

No obstante, reconoce que «ese camino es mucho más largo», pues necesita de un mayor aporte económico y la situación de las universidades públicas no es precisamente boyante. «Pero no hay que renunciar a ello», aconseja, y pone como ejemplo la evolución del Instituto Universitario de Matemáticas, que ha cumplido ya una década desde su constitución, pero no logró una ubicación propia hasta hace apenas tres años. «Ahora cuenta con una planta completa en el Centro Celestino Mutis y eso le da más visibilidad», destaca.

El coste de funcionamiento será clave para su puesta en marcha, pero la iniciativa ya cuenta con los dos requisitos más importantes: la plantilla de investigadores y líneas de trabajo con presupuesto disponible. Los expertos seleccionados forman parte de grupos que han logrado captar alrededor de veinte millones de euros entre 2010 y 2016, como recogen las memorias que se han presentado ante los miembros del consejo de gobierno de la US. Los que más recursos han conseguido son los profesores de Ingeniería Informática, con 10,32 millones de euros, de los que algo más de la mitad proceden de contratos con empresas privadas desde 2011. En lo que toca a la investigación educativa, los grupos de trabajo han conseguido un total de 3,8 millones.

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